Historia

A fines del siglo XIX, Chile no contaba con una institución de educación superior encargada de formar profesores secundarios. Es por ello que el gobierno de don Domingo Santa María envió en 1883 una misión pedagógica a Berlín con la finalidad de procurar un nuevo modelo de desarrollo. La misión integrada por Valentín Letelier, Claudio Matte y José Abelardo Núñez tuvo como consecuencia la fundación en 1889 del Instituto Pedagógico. Se esperaba que los nuevos formadores contaran con un perfil especializado, sobre todo en las materias científicas.

Como escribe Valentín Letelier en 1888, se solicitó al Ministro de Chile en Berlín que contratara seis profesores alemanes de instrucción superior y se requirió especialmente su idoneidad y suficiencia, en las materias de Filosofía, Historia, Geografía, Filología, Matemáticas, Ciencias Físicas, Ciencias Naturales y Pedagogía. Hans Steffen fue el creador del programa de Pedagogía en Historia y Geografía. Se desempeñó como profesor de Historia y fue uno de los catedráticos más jóvenes del Instituto. Había obtenido la habilitación para enseñar en las universidades alemanas un año después de obtener el diploma de Doctor en Filosofía. Además, había frecuentado el Seminario Histórico para adquirir mejores herramientas de investigación, lo cual le permitió colaborar en la sección geográfica de la Enciclopedia alemana y escribir algunas memorias históricas.

A su vez, desde 1862, la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile impartía un programa de Bachillerato que incluía Historia, Literatura y Filosofía. En la década de 1920 a 1930 se replanteó el futuro de los estudios que impartía el Instituto Pedagógico, abriéndose a la idea de formar no solo docentes sino también humanistas. Así, en 1927 don Juan Gómez Millas propuso un proyecto para crear cursos superiores de Humanidades. La idea era impulsar un título de Licenciado en Humanidades, programa que tuvo muchas resistencias dentro de la Universidad.

En esa misma década de 1920, el Instituto Pedagógico tuvo un breve período de autonomía, para luego mantenerse ligado a la Facultad de Filosofía y Humanidades. En 1924, el Instituto Pedagógico aprueba un decreto que lo organiza inicialmente en departamentos separados para cada disciplina. En 1929 se concluye esa reorganización mediante un reglamento que lo dividió en seis departamentos, incluyendo al de Historia.

La creación del nuevo programa de Licenciatura en Historia se oficializó en 1934 a partir de un decreto que establecía el reglamento del Instituto Superior de Humanidades. Esta medida tuvo como objetivo entregar un mejor perfeccionamiento al profesorado.

Respecto a los intelectuales formados en el Instituto Pedagógico en su primera etapa y como resultado de la tarea inicial de Hans Steffen, se titularon los siguientes maestros de Historia: Enrique Molina Garmendia, Julio Montebruno López, Exequiel Fernández Hidalgo, Pedro Cruz Silva, Ruperto Bandera Lebrun y Aníbal Vivero Rodríguez.

De la primera generación de esos profesores destacó Julio Montebruno, que asumió la docencia en el Instituto. Así también lo hizo Enrique Molina que enseñaba Metodología de la Historia, siendo posteriormente fundador y Rector de la Universidad de Concepción.

Cuando jubiló Hans Steffen se solicitó la división de su cátedra en una de Historia y otra de Geografía. La primera fue asumida por Julio Montebruno y la de Geografía por Luis S. Puga. En esa época el Profesor de Instrucción Cívica era Pedro Aguirre Cerda, quien luego asumió como miembro en la Cámara de Diputados y fue sucedido en la docencia por Pedro Daza.

Hacia mediados del siglo XX la Facultad de Filosofía y Educación se rigió por un reglamento dictado en 1953, el cual se reformó por el decreto Nº 35 del 12 de enero de 1962, que estableció que los departamentos centrales eran el de Filosofía y Letras, de Ciencias, Matemáticas y Naturales y el de Ciencias Sociales. Estos tenían el carácter de escuelas universitarias con el propósito de continuar el proceso educativo de los estudiantes, con los siguientes objetivos: proporcionarles preparación científica para su ingreso a las escuelas profesionales; impartir los grados académicos de Licenciado y Doctor en Filosofía; emitir los correspondientes certificados y diplomas; preparar el personal científico para la educación superior; formar especialistas en las diversas disciplinas; desarrollar investigación científica en las respectivas materias de trabajo; realizar cursos y actividades de extensión universitaria. Así quedaba definido el carácter profesional y científico de los departamentos centrales.

En ese momento dirigía la Universidad Juan Gómez Millas y como Decano Eugenio González Rojas, quienes le otorgan una independencia de acción al Instituto Pedagógico, reconociendo el carácter científico técnico de la Pedagogía, que fue sancionado por sesión del Consejo Universitario del 12 de diciembre de 1962, con el objetivo de preparar profesionales de la enseñanza y propender al estudio de los problemas de la educación chilena.

El Departamento Central de Filosofía y Letras quedó integrado por las secciones de Alemán, Castellano, Lenguas Clásicas, Filosofía, Francés, Geografía, Historia, Inglés, Italiano y Psicología; más los Institutos de Investigaciones Histórico-Culturales, el de Investigaciones Folclóricas, el de Literatura chilena, el de Historia de Chile y por los 3 Centros de Investigaciones de Historia Americana, de Historia Colonial y de Literatura Comparada.

En los antecedentes que presenta posteriormente Guillermo Feliú Cruz para optar a la Cátedra de Historia de Chile, menciona que desde 1926 habían pasado por su clase al menos los siguientes alumnos: Julio Alemparte, Mario Góngora, Julio Vega, Hernán Ramírez, Julio César Jobet, Carlos Andrade, Víctor Gacitúa, Mariano Picón Salas, Julio Heisse, Eugenio Pereira Salas, Humberto Fuenzalida, Alejandro Soto Cárdenas, Olga López, Leonardo Fuentealba, Mario Céspedes, Oscar Miranda, Virginia García Lyon, Andrés García Huidobro, Olga Poblete, Hernán Vera, Arturo Ducoing, Antonio Ruiz Urbina y Francisco Salazar. Varios de ellos fueron destacados profesores de Historia, y otros, reconocidos historiadores y geógrafos que ocuparon posteriormente cátedras en la Universidad de Chile, dejando muchos de ellos obras históricas que fueron publicadas por diversas editoriales chilenas.

El Bachillerato en Humanidades sufrió una nueva modificación en 1937, cuando se dispuso que se facultaba recibir el grado a quienes estuvieran en posesión de la Licencia Secundaria y hubiesen rendido satisfactoriamente las pruebas determinadas por el reglamento. Desde 1945 el Instituto, a partir de sus departamentos de especialidad, promueve la investigación y difusión de las Ciencias de la Educación. Dos años después se aprueban nuevos reglamentos para las Licenciaturas (con diversas menciones, entre ellas Historia) y un Doctorado en Filosofía. Posteriormente, en la década del cincuenta, el Departamento de Historia se estructuró con tres cátedras centrales: Historia Universal a cargo de Juan Gómez Millas, Historia de América dirigida por Eugenio Pereira Salas, e Historia de Chile a cargo de Guillermo Feliú Cruz.

Hacia la década de 1960 se plantean nuevas necesidades de fomentar la investigación disciplinaria, para lo cual se crea el Instituto de Historia de Chile a cargo de Guillermo Feliú Cruz y adscrito a la Facultad de Filosofía y Educación. En la misma época se crea el Centro de Historia Colonial, adscrito al Departamento de Filosofía y Letras, del cual dependían también el Centro de Investigaciones Folclóricas y el Instituto de Investigaciones Histórico Culturales. Estos últimos fueron dirigidos por los académicos Yolando Pino Saavedra y Mario Góngora del Campo respectivamente; trabajaron en ese último instituto además de Mario Góngora el académico Néstor Meza Villalobos, y como ayudantes Marcelo Carmagnani y Gabriel Salazar.

En 1963 se creó el Centro de Investigaciones de Historia Americana dirigido por el académico Eugenio Pereira Salas. Este centro contó con un financiamiento especial de la Rockefeller Foundation para instalar un equipo permanente de investigadores y dictar cursos de postgrado. Integraron dicha institución además del ya mencionado, los académicos Alvaro Jara Haenke, Gustavo Beyhaut, Rolando Mellafe Rojas y Cristián Guerrero Yoacham, quienes además agregaron como ayudantes de su labor investigativa a estudiantes destacados, tales como: Luz María Méndez Beltrán, Sonia Pinto Vallejos, Jaqueline Garreaud, María Teresa González, Melba Montaño y Carmen Castillo. Para iniciar sus actividades se invitó a un grupo selecto de historiadores 4 europeos y latinoamericanos que vinieron especialmente a dictar clases magistrales a los alumnos becarios.

El Centro de Investigaciones de Historia Americana fue prolífico en publicaciones especializadas y en formar una pléyade de estudiantes extranjeros que fueron becados para efectuar estudios de postgrado, entre ellos destacaron posteriormente como historiadores, los colombianos Germán Colmenares y Héctor Tobar, los argentinos Javier Tord y Carlos Sempat Assadourian. En 1967 se crea una comisión para reformar la Facultad de Filosofía y Educación, a cargo del profesor Hernán Ramírez Necochea, integrada por siete profesores y siete estudiantes. Desde entonces se desarrolló el proceso de la Reforma Universitaria que propendió a cambiar las antiguas cátedras de Historia de Chile, Historia de América e Historia Universal en grupos de trabajo, tratando de incorporar a la estructura docente labores de investigación especializada. El proceso quedó interrumpido en septiembre de 1973, cuando la Universidad de Chile y sus facultades fueron intervenidas y cerradas temporalmente por disposición de la Junta Militar, luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de ese año.

La intervención militar implicó el cierre y despido de todo el personal académico de la Facultad de Filosofía y una reestructuración completa de ella y del Departamento de Historia. Se llamó a concurso público de antecedentes por la prensa periódica- diario El Mercurio de Santiago- en abril o mayo de 1974, para cubrir las plantas docentes tanto de profesores como de ayudantes. De los setenta académicos existentes previo al Golpe de Estado quedaron veinte en jornada completa.

Asumió entonces la dirección del Departamento de Historia el catedrático y ex decano de la Facultad de Filosofía, Eugenio Pereira Salas, a quien le correspondió dirigir la reorganización de los estudios de Pedagogía en Historia y Geografía, programa que se mantuvo hasta 1981.

Una nueva intervención externa promovida ese año por el gobierno militar segregó de la Facultad de Filosofía y Educación la formación pedagógica, que fue traspasada a una nueva institución denominada Academia Superior de Ciencias Pedagógicas, la cual se denominó posteriormente Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. La Facultad de Filosofía y Humanidades resultante se estructuró sobre la base de estudios y grados de Licenciaturas en Humanidades con mención en Filosofía, Historia, Literatura y Lingüística, más otras unidades que entregaban también títulos profesionales como Antropología, Arqueología, Psicología, Sociología y Educación, esta última en el nivel de postgrado solamente. Posteriormente, esa Facultad fue dividida en dos, generándose la Facultad de Ciencias Sociales que aglutinó a las últimas cinco disciplinas mencionadas

. En 1981 el Departamento de Historia fue separado del recinto de la Facultad que se ubicaba en la Av. Larraín y relocalizado en una casona situada en la calle Agustinas, entre Cienfuegos y Almirante Barroso. En esta etapa fue nombrado para 5 dirigirlo Julius Kakarieka, inmigrante de origen lituano de filiación pro régimen militar, y es el período en que se intensifica el control sobre los académicos y estudiantes. Después de unos cuatro años nuevamente se traslada la unidad y se la integra al espacio que ocupaba la Facultad en Av. Larraín. En 1990, se traslada la Facultad en su totalidad al Campus Juan Gómez Millas, en un edificio situado en Av. Grecia con calle Ignacio Carrera Pinto, donde permanece actualmente.

Entre 1981 y 1997 el Departamento de Historia ofreció estudios de Licenciatura en Humanidades con mención en Historia, organizados sobre la base de sus tradicionales líneas de Historia Universal, Historia de América e Historia de Chile, que se complementaban con cursos electivos y seminarios de la especialidad, más cursos de idiomas a elección entre inglés, francés, alemán y como obligatorio el latín.

En 1993 la Universidad de Chile creó un programa especial para reincorporar a los académicos exonerados en 1973, que se habían exiliado o los habían obligado a retirarse por razones políticas.

Una reforma posterior de la Facultad de Filosofía y Humanidades agregó nuevos programas de postgrado, incorporando entonces docencia en el nivel de Magister en Historia y Doctorado en Historia. Las nuevas necesidades docentes permitieron abrir concursos públicos para cubrir las necesidades de la planta académica y paralelamente se ofrecieron programas de jubilación para los académicos antiguos que desearan voluntariamente retirarse.

En 1997, por disposición de la Facultad, se vuelven a reorganizar los Programas de Licenciatura en Historia, los que quedaron legalmente establecidos por el Decreto exento n°005868, del 16 de mayo de 1997, y el decreto exento n° 0015494, del 26 de junio de 2009, que son los que actualmente tienen vigencia para los estudiantes del programa.

La labor formativa del Departamento de Historia de la Universidad de Chile se realza, si apreciamos, que logró educar valiosos intelectuales que contribuyeron con su sabiduría en importantes ámbitos públicos y privados del quehacer nacional. Destacamos que uno de sus académicos llegó a ser Presidente de la República, como fue Pedro Aguirre Cerda. Entre sus estudiantes hubo Ministros de Educación, como Juan Gómez Millas, Rectores de la Universidad de Chile y de Concepción, Decanos, Directores de departamento y sobre todo un valioso contingente de pedagogos en Historia y Geografía que nutrieron las aulas de los establecimientos educativos del país en el siglo XX y hasta la actualidad. Gran parte de la historiografía de la segunda mitad del siglo XX se nutrió de esta generación.

El Departamento de Historia de la Universidad de Chile (1889-2009)
Breve reseña histórica (proyecto de investigación en curso)
Luz María Méndez Beltrán profesora titular, departamento de ciencias históricas
Colaboración: Alex Ovalle Letelier (candidato a doctor en historia, universidad de chile)

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