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Departamento de Historia

Universidad de Chile será anfitriona de las "III Jornadas de Trabajo sobre Exilios Políticos del Cono Sur en el siglo XX"

Por primera vez Chile será sede de este encuentro. La Casa de Bello y el Museo de la Memoria albergarán las actividades programadas para los días 9, 10 y 11 de noviembre. Participarán destacados especialistas de distintas universidades latinoamericanas, aunque también se contará con la presencia de expertos de Europa, Israel y Estados Unidos. La entrada para el público general es gratuita y liberada.

Durante las jornadas realizadas en el año 2014, la Universidad de Santiago y la Universidad de Chile propusieron que la Casa de Bello fuese sede de la tercera versión de las jornadas. Es así como en noviembre de este año diversos especialistas internacionales visitarán Santiago para exponer sobre los exilios políticos vividos en este lado del mundo, hace no mucho tiempo atrás. Esta iniciativa se viene realizando desde el año 2012 y su foco se ha titulado “Agendas, problemas y perspectivas conceptuales”. La inauguración tendrá lugar en la Casa Central de la Universidad de Chile, mientras que las demás sesiones se realizarán en el Museo de la Memoria. Conversamos sobre los detalles de la actividad con la académica y co-organizadora del evento, Carla Peñaloza, del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

“No podemos no saber del exilio. Es un tema presente, sobre todo porque mucha gente no pudo volver mientras que otra volvió para intentar insertarse en países que ya no eran los mismos, marcando a esas sociedades que debían recibir a personas que anteriormente habían expulsado. El fenómeno del exilio político es significativo, especialmente para los países del cono sur. En Argentina, Uruguay y Chile fue un fenómeno muy masivo y marca la historia de las últimas décadas de manera notable”, señala Carla Peñaloza.

¿Cómo nace esta iniciativa?

Esta iniciativa nace el año 2012 en la maestría de Historia y Memoria de la Universidad Nacional de La Plata. Ahí surge la inquietud y la dan el vamos a la primera versión, para luego seguir organizando las jornadas siguientes, donde han ido participando cada vez más instituciones. Es una cosa que ha ido creciendo y tiene que ver con la necesidad de estudiar el tema. Es un campo de estudio que pareciera que está muy abordado, pero la verdad es que el exilio, en los estudios historiográficos y, en general, en el estudio de las ciencias sociales y las humanidades, se ha estudiado muy poco. Incluso la represión en términos generales se ha estudiado poco, pero, además, el exilio queda al margen de estos estudios, como si fuera menos grave, como si correspondiese a otro fenómeno y no fuera una grave violación a los derechos de las personas

¿Desde qué disciplinas se constituirá el trabajo en estas terceras jornadas?

El exilio es un tema complejo de abordar, tiene muchas aristas, se puede abordar desde distintas perspectivas y creemos que tiene un campo muy amplio de investigación, que está recién empezando. En las jornadas trabajaremos desde distintas diciplinas, como la historia, la antropología, la sociología, la literatura, los estudios culturales, las ciencias políticas. El exilio es un campo de estudio inter, multi y transdisciplinario.

¿Cuáles son los ejes temáticos de la presente versión?

Los ejes son tres. El primero tiene que ver con los problemas conceptuales y metodológicos de la historia de los exilios. Una de las particularidades para el estudio del exilio es buscar y acordar una definición de exilio, ¿por qué se diferencia de las migraciones?, ¿es una migración forzada? ¿es o no voluntario? Para mí el exilio nunca es voluntario y en eso consiste, en la no voluntariedad. Pero, bueno, eso es parte del debate y también lo es determinar cómo se inserta el exilio en la discusión más actual sobre migración y migraciones forzadas. Por otra parte, por supuesto, está la parte metodológica, que es muy importante. Ahí el exilio también tiene particularidades y dificultades muy grandes para su estudio. En primer lugar, en lo que todos coincidimos cuando nos metemos a estudiar esto, es en la dificultad de cuantificar el exilio, ¿cómo determinar quién es exiliado y quién no? Luego vienen los registros, no hay registro únicos ni tampoco muy fidedignos, ¿debemos incluir o no a las familias?, ¿dónde se fueron primero los exiliados y cómo seguirles el rastro después? Para hacer las estadísticas hay dificultades enormes. Hay archivos que tienen que ver con el retorno, pero volvió mucha menos gente de la que se fue. Además esos archivos están generalmente afuera, dispersos por todo el mundo, en los lugares donde las personas llegaron.

Por otra parte, un segundo eje tiene que ver con los exilios, la política y lo político. Básicamente, se trata de intentar identificar las prácticas políticas de quienes se fueron al exilio. Nosotros entendemos a los exiliados como sujetos políticos, que se van por razones políticas y que mantienen además una militancia activa o alguna actividad política relativa al país de origen. El exiliado no se va y se desconecta de su país, por lo general eso no se da, no es lo habitual. A diferencia de los migrantes, que pueden seguir conectados o no al país de origen. Pero en nuestro contexto, el de las dictaduras latinoamericanas en el cono sur, vemos que hay una actividad política que es muy importante. Además, más allá de la militancia, hay mucha actividad política en torno al exilio: ¿qué hacen los Estados para recibir a quienes vuelven?, ¿cuáles son las políticas de recepción?, ¿cuál es la relación con los partidos políticos o el movimiento social que los recibe?

Finalmente, el tercer eje tiene que ver con cultura y experiencias. Por ejemplo, desde la canción y la literatura se hizo mucha creación en el exilio, pero al mismo tiempo se hizo mucha creación a propósito del exilio. O sea, se escribió mucho “sobre” el exilio y no sólo “desde” el exilio. Estudiar y revisar cómo los artistas del mundo apoyaron la causa de los exiliados latinoamericanos es también tremendamente importante. Ahora bien, si entendemos la cultura en un sentido más amplio, como la forma de vivir en el exilio, en el día a día, surgen temas como ¿qué hacer para sobrevivir? ¿cómo integrarse? ¿cómo aprender un nuevo idioma? En fin, todos esos aspectos de la cultura son tremendamente significativos. Implican una ruptura muy grande y muy violenta para quien debe irse. Por eso el exilio es una forma de castigo con una dimensión muy profunda. Te pone a prueba las 24 horas del día por muchos años.

Señalaba que el exilio se dio con más fuera en Argentina, Uruguay y Chile, ¿qué hay de los otros países latinoamericanos? ¿Cómo se vivió ahí este fenómeno?

Veamos. La mayoría de los países del cono sur se encontraba bajo dictaduras militares. Paraguay, Brasil, Uruguay, Chile, luego Argentina. Pero también Bolivia y Perú, aunque ideológicamente no correspondía a la Doctrina de Seguridad Nacional, era de todos modos una dictadura militar. En ese contexto eran países productores de exilio, mientras que el resto de los países latinoamericanos fueron inmensamente solidarios para recibir a los exiliados. Venezuela, México, Costa Rica, por nombrar los más importantes, pero en general muchos países ofrecieron un lugar al exilio cono sureño. No solo en América Latina, sino que en el mundo entero. El exilio chileno estuvo presente en los cinco continentes, en un sin número de países muy diversos unos de otros, desde Dinamarca a Mozambique, por poner algunos ejemplos.
Volviendo a América Latina hay que señalar dos cosas. En primer lugar, que la existencia del Plan Cóndor hizo que aun en el exilio las personas corrieran peligro, pues siguieron siendo perseguidos en virtud de acuerdos y coordinaciones de las policías secretas de las dictaduras, entonces muchas veces, tras un primer exilio, la gente debía volver a huir. No son pocos los casos de chilenos detenidos en Argentina, desparecidos hasta ahora.

Por otra parte, el resto de los países del continente fueron fundamentales en la solidaridad con el exilio chileno y con Chile en general. México fue fundamental. No puedes pensar en el exilio sin pensar en México. De hecho, los más grandes especialistas del equipo organizador de las Jornadas se exiliaron en México y allá se quedaron, provenientes de Uruguay y Argentina. Una de ellas, Silvia Dutrenit, va a presentar un libro un día antes de las jornadas, el 8 de noviembre, libro que se llama “Aquellos Niños del Exilio” [ver nota al pie]. Se trata de los niños que partieron pequeños al exilio, desde Chile, Uruguay y Argentina, o que nacieron durante el exilio, y que todavía viven allá, en el país que los acogió: México.

¿Se publicarán actas de la actividad?

Las actas serán digitales, pero es importante destacar una publicación que se está trabajando desde la Universidad de Chile. Recopila artículos originales de la mayoría de los expositores que participarán en las jornadas. Junto a la profesora María Eugenia Horvitz lo estamos editando y esperamos poder lanzarlo el último día de la jornada. Consiste en una compilación de cerca de 15 artículos en torno al exilio en Argentina, Uruguay y Chile. Tal vez sea el libro más completo que haya hasta ahora, porque no hay mucho sobre el exilio en el cono sur.

E-mail de contacto: jornadasexilioconosur@uchile.cl​ 

[Nota: el lanzamiento del libro “Aquellos niños del exilio”, de Silvia Dutrenit, se realizará el día martes 8 de noviembre, a las 18:00 horas, en la Casa Central de la Universidad de Chile, ubicada en Av. Libertador Bernardo O’Higgins 1058, Santiago].

Deborah Pizarro, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.

Jueves 22 de septiembre de 2016

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