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Departamento de Filosofía

Conversaciones con Peter Singer

La Prof. Sandra Baquedano Jer, académica del Departamento de Filosofía, sostuvo un diálogo filosófico con Peter Singer, filósofo australiano considerado una influencia decisiva en el movimiento por la liberación animal. La entrevista completa será publicada en la revista internacional de éticas aplicadas Dilemata en su número 23 (enero de 2017).

Sandra Baquedano: Llevo una década haciendo clases de Filosofía Ambiental en la universidad y en la bibliografía obligatoria de mis cursos, sigo listando entre otros libros, su clásica obra Liberación animal, pues he encontrado en este no solo una denuncia –basada con datos estadísticos, históricos y sociológicos– de las diversas variantes de discriminación contra los animales no humanos, sino también un análisis filosófico tremendamente lúcido acerca de nuestra responsabilidad tras el enorme sufrimiento que les infligimos al resto de los seres sintientes.

Han pasado ya más de cuarenta años desde la publicación de Animal Liberation, y si bien el sufrimiento en el mundo parece haber seguido intensificándose para una gran mayoría, este libro defiende una causa que a todas luces solo incita a perseverar en el intento de cómo podemos incidir en su disminución.

¿Cómo considera que ha sido la recepción de esta obra y la evolución de su respectivo legado desde esa fecha hasta entonces?

Peter Singer: Bien, obviamente la recepción de Liberación animal, depende de quién y de dónde estemos hablando. Es algo que ha sido bien recibido por una gran cantidad de personas, para quienes se ha convertido, tal como has dicho tú misma, en un trabajo importante. Creo que ha inspirado a mucha gente a comenzar a trabajar por los animales, a fundar nuevas organizaciones para ellos porque leyeron Liberación animal. Por lo tanto, estoy muy contento de que haya inspirado a personas a actuar, y no solo a pensar o a sentirse mal por lo que hacemos con los animales, sino de hecho, a hacer algo para tratar de cambiar eso. Ahora, si miramos lo que ha pasado con el movimiento animal desde que Liberación animal fue publicado, hace más de cuarenta años, creo que podemos encontrar muchos cambios importantes, cambios para mejor. Por ejemplo, hace cuarenta años atrás, nadie había oído hablar realmente de algo así como de los “derechos de los animales” o de “liberación animal”, lo que era muy extraño. Nadie pensaba mucho sobre la forma en que los animales eran tratados en las granjas industriales, o si existían realmente estas granjas industriales; nadie hablaba realmente de ello. Si la gente se preocupaba de verdad por la crueldad animal era en realidad por la crueldad hacia los perros, gatos, quizás caballos, y no sobre la crueldad hacia los pollos o cerdos u otros animales de granja (…). Entonces, en cuanto a la actitud, ha habido un gran cambio. Cuando se trata de la forma en la que los animales son tratados, se ha producido también algo así como un cambio en algunos países: toda la Unión Europea se ha deshecho de las jaulas en batería, las que describo en Liberación animal, se ha deshecho de los depósitos individuales para los cerdos de cría. Entonces, eso ha sido una mejora realmente importante en la vida de cientos de millones de animales y algo similar está ocurriendo en Estados Unidos. California también ha promulgado leyes que prohíben, en esencia, las mismas cosas, exigiendo que todos los animales tengan espacio para moverse, darse vuelta, estirar los miembros… Entonces creo que comenzamos a observar el final de las jaulas en batería y el fin del hacinamiento de cerdos tanto en Estados Unidos como en Europa. Y ese es un importante progreso, pero lo que dices aquí acerca de que el sufrimiento parece hacerse más intenso, es verdad, si lo miras globalmente, esencialmente a causa del crecimiento en China y en otros lugares de Asia del Este. Y esto es así porque (estos países) se han vuelto más prósperos y pueden adquirir más carne y consumen más carne y es por eso también que hay más animales en granjas industriales, para suplir la demanda de carne.

Sandra Baquedano: Diversos teóricos del antiespecismo tienen claro que no es justa la discriminación basada en la pertenencia a la especie. Sin embargo, cuando no se pone en juego la posibilidad de sufrir, sino la de morir, no todos se ponen de acuerdo si la problemática del especismo, está relacionada ante todo con el hecho de infligir deliberadamente dolor o sufrimiento a los animales no humanos, o si también se relaciona con el fenómeno de ponerles fin innecesariamente a sus vidas.

En Liberación animal, y en consonancia con el principio de no-maleficencia, defiende usted la tesis que todo ser, con intereses, ha de ser incluido en la esfera moral, al margen de su raza, sexo o especie. Sin embargo, no aboga ahí por el cese de aquellas prácticas que implican dar muerte a los animales no humanos a fin de satisfacer diversos hábitos del hombre. Señala usted años después de haber escrito Liberación animal en un artículo acerca del “Matar seres humanos y matar animales” que el argumento en pro del vegetarianismo no está basado en la perversidad de matar animales, sino por el contrario, en el sufrimiento que, a su entender, implica la cría y el sacrificio a gran escala de animales para alimentar a las poblaciones urbanas. Al respecto usted distingue los seres que son conscientes de los que son autoconscientes, reemplazables e irreemplazables respectivamente.

Debo confesarle que no me resulta fácil, más bien problemático, poder distinguir los seres conscientes de los autoconscientes. Tiendo a pensar que tal distinción puede implicar trazar –desde los límites de nuestra razón– una línea divisoria algo difusa y compleja, que se torna más problemática aún cuando pienso que es para determinar luego la naturaleza de las prácticas letales de nuestra especie hacia ellos, debido a que ambos poseen tanto la capacidad de sufrir como de disfrutar. En esta aporía: ¿cuándo es legítimo moralmente matar a animales, cuándo no?

Peter Singer: Estoy de acuerdo con que estas preguntas sobre matar y quitar la vida son muy difíciles. No encuentro fácil tampoco decir cuál es la respuesta correcta. Estoy abierto aún a discutir con otras personas y a ser persuadido con respecto a otras posturas. Sin embargo, en parte, esta pregunta es también la pregunta sobre cuándo se justifica que quitar la vida es difícil para los seres humanos, y no solo está relacionada con quitarle la vida a los animales.

Pienso que tenemos que observar las circunstancias de su vida y decidir qué es lo mejor para ese ser y, si ese ser únicamente está sufriendo, entonces su vida será algo malo (si continúa viviendo). La pregunta entonces es si esta distinción más profunda que sugerí, entre seres autoconscientes y seres que no lo son, es también relevante, para responder cuándo no sería correcto poner fin a sus vidas… Como has dicho, en el pasado he estado de acuerdo que lo es, bajo el argumento de que un ser que es autoconsciente tiene algo que perder al ser muerto, porque aquel ser podría tener planes y esperanzas para el futuro y, si lo matas, terminas también con sus planes y esperanzas. Ahora bien, si matas a un ser que probablemente disfrute de la vida pero no es capaz de pensar en un futuro, es cierto que acabas con su placer pero no estás frustrando ninguno de estos deseos o esperanzas para el futuro. Es por eso que dije eso, en el artículo de 1979, que esto podría ser una razón por la cual matar a un ser humano normal, no todo ser humano, sino uno capaz de ser autoconsciente, es más grave que matar a un animal no humano. Pero, como dije antes, no estoy seguro de que sea la respuesta correcta…

Otro hecho con respecto a esta pregunta es la sustitución, algo que tú ya mencionaste. Todavía la aplicamos a la manera clásica ya que la visión clásica se preocupa de maximizar el placer, no solo para seres que existen sino también para los seres futuros.

Es un asunto filosófico muy difícil. Si no estás a gusto con esto, bueno, solo puedo decir que comparto esa “incomodidad”, pero no he encontrado realmente una posición consecuente, en este aspecto, que no sea incómoda.

Viernes 11 de noviembre de 2016

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