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Misión

Se denomina Ética aplicada, a la modalidad ética consistente en el análisis de problemáticas específicamente morales y controversiales, tales como el aborto, los derechos de los animales no humanos, o la educación en valores, por citar algunas de las temáticas más relevantes y conocidas.

Ahora bien, se puede afirmar que todas las relaciones sociales son, casi por definición, de alguna manera conflictivas. Gran parte de las acciones humanas está determinada por conflictos posibles o por conflictos ya existentes. Incluso, se puede sostener que existe una estrecha relación entre la complejidad y la conflictividad de las relaciones sociales; es decir, que mientras más compleja se torna una realidad social, tanto más proclive a generar conflictos se vuelve.

En función de ello, es posible sostener que uno de los rasgos distintivos de la época actual, es precisamente el creciente desequilibrio entre el número cada vez mayor de conflictos y la carencia de recursos o procedimientos de los que eventualmente podría disponer la sociedad para su regulación o eventual resolución.

Por lo anterior, se considera pertinente (e incluso una necesidad insoslayable) la existencia de una instancia de sistematización e institucionalización de la investigación, la reflexión y la discusión reguladas en el terreno de la ética aplicada en la Universidad de Chile (a saber, el Centro de Estudios de Ética Aplicada), particularmente en su Facultad de Filosofía y Humanidades. Ya sea por la propia naturaleza y definición de su tarea como porque, hasta la fecha, una actividad de este tipo, a diferencia de lo que está ocurriendo en otros centros de semejante índole, en nuestra Casa de Estudios, ha estado más bien dispersa y remitida casi exclusivamente a la iniciativa individual de sus académicos, cuando no ha sido casi del todo inexistente.

Al mismo tiempo, esta iniciativa se enmarca en el espíritu general de nuestra Universidad puesto que busca promover la apertura de cauces de expresión, para una amplia diversidad de perspectivas de opinión con respecto a materias tales como aquellas que constituyen el dominio problemático de la ética aplicada. En este sentido, se entiende que se trata de abordar asuntos conflictivos que por su relevancia llegan a tocar transversalmente el quehacer nacional (tanto en la vida particularmente académica o científica como en la vida cívica en general) y que hoy en día causan hasta cierto punto perplejidad puesto que, aun habiendo existido con anterioridad, ya no pueden ser resueltos apelando a criterios resolutivos que han perdido credibilidad o sustento moral.