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Facultad de Filosofía y Humanidades

Ricardo Viscardi, académico invitado de la Universidad de la República, Uruguay:

"El pensamiento se mueve cuando el pueblo se mueve"

Homenaje a Camilo Catrillanca.

Homenaje a Camilo Catrillanca.

Mesa con los invitados internacionales Vinícius Honesko y Ricardo Viscardi.

Mesa con los invitados internacionales Vinícius Honesko y Ricardo Viscardi.

En la mesa Proyecciones participaron Cristóbal Friz, Gabriel González y Grínor Rojo.

En la mesa "Proyecciones" participaron Cristóbal Friz, Gabriel González y Grínor Rojo.

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Revisa el programa del encuentro.

La segunda sesión del encuentro "La cuestión de las Humanidades: materiales para la discusión constituyente" tuvo como ejes el tema de la Universidad y las lecturas del momento que vive Chile y América Latina. Este viernes 15 de noviembre se realizará la última sesión, la cual abordará los modos de producción y el encuentro entre Humanidades y Educación.

Roxana Pey, Svenska Arensburg y Darcie Doll dedicaron su mesa “Institucionalidad y conocimiento” a Camilo Catrillanca. “En días de abuso sexual y mutilación, la humillación ha transmutado en dignidad. Hasta que valga la pena vivir”, señaló Pey.

En la instancia, Roxana Pey situó su participación en el marco del estallido popular y la brutal represión, pero también pensando en la posibilidad de una nueva Constitución “sin los amarres autoritarios y neoliberales actuales”. Y desde allí pensar la universidad en su relación con la democracia, rescatando como condición la generación de conocimiento libre de conflictos de interés. En este sentido relevó la importancia de la autonomía y, como contraparte, de la democracia institucional. “Es una obligación ética democratizar el conocimiento. Quizá el aspecto más abandonado y que debemos enfrentar a esta hora como imperativo ético ante el momento constituyente”.

“Lo que viene nos convoca a la universidad y a las humanidades a escribir democráticamente la nueva constitución. Lo que viene es la asamblea constituyente”, destacó Roxana Pey.

En su intervención, en tanto, Svenska Arensburg apuntó a detener y a mostrar la violencia de género en nuestras instituciones universitarias desde la perspectiva de la exigencia feminista que lucha por no reducir la fuerza del movimiento a la administración normativa. Asimismo expresó la urgencia de pensar en cómo generar herramientas de reflexión preguntándose entre otras cosas por “qué puede el pensamiento universitario abrir como fuerza instituyente, en el marco de la violencia -que es la estructura del orden-, y cómo seguir movilizándonos y no quedar enceguecidos”.

Darcie Doll, en tanto, destacó la necesidad de “devolver la politización a nuestras prácticas de investigación, a nuestras formas”. En este sentido, y desde el campo de la literatura, explicó cómo la táctica, la treta y ya no la estrategia deberían entenderse como cercanas al ámbito de las Humanidades.

“No tener más lugar que el del otro. De lucha en lucha, sin cesar. Es la decisión misma, el acto y la manera de aprovechar el momento. Es la acción, el acto y el acontecimiento porque estamos siempre en batalla por explicarnos. Abrazar este ímpetu y este tiempo, la decisión misma, que han sido también las del pueblo en rebeldía, revuelto y revoltoso”.

Lecturas desde América Latina

Vinícius Honesko, profesor invitado de la Universidade Federal do Paraná, Brasil, abordó el ataque a las Humanidades por parte del gobierno de Jair Bolsonaro y las políticas implementadas por el ministro de Educación, el economista Abraham Weintraub. Honesko señala que los cortes estratégicos al financiamiento de las Humanidades tienen detrás a un gobierno que tiene como lema la liquidación de sus enemigos, atacando con esta consigna a las Humanidades en tres universidades públicas bajo la fórmula del “emprendimiento y la innovación” imponiendo que busquen sus propios recursos.

“Es una visión utilitarista del conocimiento producido en las universidades. Un gramática neoliberal que apunta a la comprensión de la vida en común: los ciudadanos reducidos a individuos y las universidades a entes que entregarían valor y ayudarían a emprender y a competir”.

El gobierno ha intentado explicar el empobrecimiento del país bajo las premisas de la “antropología de hayekiana”: la persecución de objetivos individuales -espontáneos- y la “libertad” como base de la sociedad. “Estas ideas se han radicalizado con el gobierno de Bolsonaro, teniendo en sus manos el monopolio de la violencia”, explica.

Es así como la universidad ya no tendría como objetivo pensar e imaginar la vida en común y la de los ciudadanos, sino que se empeña en buscar el mejor rendimiento sobre la inversión. “Esta dinámica es más que la mercantilización del conocimiento, moviliza todos los saberes, como marco epistemológico, para ser una fuerza productiva. Significa la individualización de talentos y trayectorias de aprendizaje y las pone al servicio de los mercados”, enfatiza el profesor Honesko.

La intervención del profesor Ricardo Viscardi, académico de la Universidad de la República, Uruguay, comenzó con la frase: “el pensamiento se mueve cuando el pueblo se mueve”. Desde allí articuló una serie de conexiones, entre ellas, el por qué las humanidades se verían vinculadas con los materiales para una discusión constituyente.

Sobre el rol crítico de la tradición de estas disciplinas, Viscardi hizo foco en que el vínculo parece provenir de una inespecificidad de la crítica la cual la hace presente para abordar la crisis, entendido como acontecimiento. Y las humanidades serían lo propio del acontecimiento.

En contextos de crisis cada vez más extendidos la impronta crítica de las humanidades no deja de asomar en el acontecimiento que signa y consigna la discusión constituyente y en la crisis de la discusión general. En este sentido, la libertad de discusión, señala, es un derecho constitucional.

Citando a Derrida, el profesor Viscardi finalizó con una síntesis de los anterior en la que explica que “la deconstrucción tiene su lugar privilegiado en la universidad y en las humanidades como lugar de resistencia irredentista, incluso, analógicamente, como una suerte de principio de desobediencia civil, es decir, disidencia en nombre de una ley superior y de una justicia del pensamiento”.

El más horrible y el mejor de los mundos

Al finalizar la jornada, en la mesa dedicada a las "Proyecciones", el senador universitario Gabriel González, presentó notas en las que abordó el tema de la violencia. Leyendo La orestíada abordó conceptualmente la violencia del Estado y de la resistencia política.

“Al no haber justicia, aparece la venganza o el ánimo vengativo”, apuntando a la construcción de “el más horrible y el mejor de los mundos” como crítica a la postdictadura.

La promesa del neoliberalismo se agotó, por lo tanto “la violencia tiene que ver con la distribución de la justicia, entendiéndola también justicia social”. Para Gabriel González esto tiene que ver con derechos sociales y también con la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la postdictadura, de los años noventa hasta ahora.

La última intervención estuvo a cargo del Prof. Grínor Rojo, académico del Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos. En ella partió señalando que el capitalismo y humanidades no son compatibles.

Si el capitalismo se entiende como extractivismo y explotación humana, las humanidades deben serlo como dignidad y derechos de lo humano. “Al capitalismo no le interesamos por lo que somos, sino por el beneficio que somos capaces”. En este sentido lanza la vocación emancipadora de las humanidades para proyectar ideas alternativas acerca de los que somos.

“Tenemos que percatarnos de que la escasa o ninguna simpatía del cultivo de las Humanidades entre las personas que hoy nos gobiernan no es una casualidad y que tampoco lo es el aprecio que esas personas manifiestan por sus expresiones más inanes y burdas. No se debe a que nuestros gobernantes sean torpes o perversos, ni siquiera a la obligación de recortar el presupuesto de la nación. De lo que estamos hablando es de un problema de carácter estructural cuya solución se haya ligada indefectiblemente a la lucha contra los desmanes del capitalismo en su integridad, por eso, incluso cuando se resigna a escuchar la demanda de los humanistas, la autoridad prefiere torcer sus fundamentos”.

por Cristian Vergara

Jueves 14 de noviembre de 2019

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